Johns Mead

business model

Que mi hijo se comió ¡¿qué?!

Uncategorized

Lo que comenzó con un dolor de estómago, resultó ser algo extraño y doloroso. La semana pasada mi hijo se acercó a mí para decirme que le dolía el pecho y el estómago. Supuse que era porque había comido mucho o algún alimento  chatarra le había caído mal, así que le di una pastilla para calmar el dolor. Se la tomó y se fue  jugar a su habitación. Parecía que había funcionado, pero estaba equivocada. Al poco rato fui a verlo y estaba recostado en su cama, le pregunté cómo se sentía y me dijo que aún  le dolía. Le cuestioné sobre los alimentos qué se había comido y no había probado algo fuera de lo común. “Creo que necesito sacar el Batman que llevo dentro”, me dijo. Lo tomé como una frase de niño y le dije que sí, que debía ser fuerte como su superhéroe favorito para salir adelante. Se durmió un rato hasta que un dolor más fuerte lo despertó en la noche. Gritó y corrí a verlo. “Mamá, me duele mucho. Batman está peleando por salir pero no aguanto el dolor. ¡Duele mucho!”, gritaba de dolor.

Sin pensarlo dos veces le puse una sudadera, yo me enfundé en una chamarra y lo llevé a urgencias. Lo atendieron rápido y los doctores comenzaron a revisar sus signos vitales, lo auscultaron del abdomen, lugar donde sentía mucho dolor cada lo tocaban. Los golpecitos que suelen ser rutinarios en esta área parecían ser golpes de boxeador, pues gritaba por cada tacto. El médico pidió que le hicieran unos rayos x de tórax para ver su interior. Tardaron poco más de 30 minutos cuando el doctor salió a verme. Traía una sonrisa y un rostro de extrañeza o sorpresa. “Señora, su hijo se comió un juguete y se incrustó en su intestino. No es nada grave, lo trajo a tiempo y trataremos de sacarlos con medicamentos y una lavativa. En caso de no funcionar, tendremos que hacer una pequeña cirugía para extraerlo”, mencionó. Acepté que le hicieran lo que tuvieran que hacer.

Después de una hora y media de algunos medicamentos y lavar su estómago, mi pequeño fue al baño y expulsó lo que se había comido. Al parecer fue bastante grande, ya que le dolió a la hora de enviarlo fuera de su ser. Cual fue mi sorpresa al ver que se trataba de un pequeño muñeco de Batman. Abrí los ojos grandes al verlo y recordar las frases que me había dicho, las cuales yo creía que era motivacionales, pero me estaba dando pistas de lo que le pasaba. Y sí, el Hombre Murciélago luchó por salir pero se quedó a medio camino y se incrustó en sus intestinos.

De esta experiencia aprendí dos cosas. La primera que hay que aprender a escuchar a nuestros hijos y conocerlos bien, pues algunas cosas que nos digan y que parezcan irreales, podrían ser pistas para lo que les está sucediendo. La segunda es que hay que fijarnos en los juguetes que les compramos, echarles un ojo a la hora de jugar aunque ya estén relativamente grandes, pues no sabemos qué harán. Mi hijo dijo que él era uno de los villanos gigantes de Batman y que se lo comió cuando lo estaba atacando, pero ya no pudo sacarlo.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *