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De freelance casero, a trabajar en un coworking

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Ser tu propio jefe e iniciar un proyecto personal es lo más difícil que te puede pasar en la vida. Cuando tomas la decisión de independizarte, muchas veces solamente piensas en los aspectos positivos y en el futuro prometedor, pero la realidad es que puede ser que sí lo logres o no, pero el inicio es lo más difícil que experimentarás, por lo que debes tener una fuerza de voluntad de hierro y jamás dejarte vencer por la adversidad, todo lo contrario, debes luchar contracorriente y salir a flote hasta llegar a la meta. Además, es sumamente importante que seas capaz de tomar las mejores decisiones, lo cual es muy difícil de anticipar, pero trata de pensar con claridad para que las consecuencias sean en su mayoría positivas y no negativas.

Hace unos años decidí dejar mi puesto como jefe de diseño en una revista para emprender mi propio camino. Me sentía estancado, ya no veía un mejor futuro, todo parecía que se iba a quedar de la misma manera. Así que con los ahorros que tenía me sentía seguro para comenzar un nuevo camino, donde no hubiera jefe y yo fuera quien dirigiera mi propia empresa. Así comencé a organizar las ideas para formar una empresa dedicada al diseño impreso y a la creación de figuras, pero primero debía darme a conocer de una manera, así que comencé a trabajar desde casa como freelance, creando logotipos para pequeñas empresas y haciendo el diseño de páginas web. No me iba mal, pero mis números no crecían, lo cual tenía previsto, apenas alcanzaba para pagar lo que invertía y ahorrar el resto. En ocasiones sentí la necesidad de volver a la vida laboral Godínez pero no podía darme por vencido. Así que decidí adquirir impresoras y otro tipo de maquinaria para poder crear material que pudiera venderse e interesarle a los clientes.

Así fue como mi fama como diseñador comenzó a crecer en pequeños círculos, por lo que necesitaba un espacio más grande para trabajar, pero no tenía los recursos para rentar una oficina para mí y un par de socios que me estaban apoyando. Un excompañero de la universidad me contó sobre los coworking, lugares en los que rentar un espacio son mucho más baratos, pues es un sitio donde comparten estancia diversos profesionales, además de que me podría servir para crear relaciones laborales. Así que en seguida fui a buscar coworking DF en Google y encontré una gran cantidad de precios y lugares donde podía establecer mi empresa, así que fui a visitar un par que me interesaron hasta que tomé mi decisión.

De ser un freelance casero pasé a ser un empresario con un equipo de trabajo y mi propia área de trabajo, donde podía recibir a mis clientes y hacer las planeaciones. Me salvó la vida y me permitió seguir fortaleciendo mi imagen frente a los prospectos que querían mis servicios y con quienes ya lo tenían. Hoy, tras muchos años de trabajo, pude rentar una oficina más grande, gracias también a que me uní con otros dos emprendedores que conocí en el coworking.

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