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El poder de una canción

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El día de hoy tuve una discusión con mi novio muy fuerte, así que decidí ir a visitar a mi mejor amiga (Natalia), cuando llegué  a su casa me dijo que mejor saliéramos a distraernos, agarro su mochila, metió su computadora Dell, su dinero y una sombrilla, encendió el carro y no fuimos por un café al centro comercial.

En el transcurso del viaje ella iba contándome como le había ido en una cita que tuvo la semana pasada con un chavo que le gusta desde la preparatoria, eso lo hizo con la finalidad de distraerme y para que me tranquilizara un poco, si que lo logró.

Cuando llegamos a la plaza, estacionamos el carro y nos fuimos al café mas cercano que encontramos, nos sentamos, ordenamos y en cuanto se fue la señorita que nos atendió le empecé a contar a Natalia el porque había iniciado la discusión con mi novio, ella como buena amiga, me escuchó y me dio sus puntos de vista; algo que me gusta mucho de Nat es que siempre me da puntos de vista neutros, y me hace ver todo desde diferentes perspectivas, por lo general después de una pelea y después de que le cuento a mi amiga suelo relajarme y pensar las cosas, pero esta vez no fue así, yo seguía muy alterada.

Le pedí a Nat unos minutos de silencio, lo cual no funcionó porque me puse mas triste ya que me puse a pensar en que mi relación de 4 años estaba a punto de irse por un tubo y en que de cierta forma me he acostumbrado a ciertas cuestiones que el noviazgo implica, también me puse a pensar en lo difícil que seria para mi, después volví a pensar en el motivo de la pelea, volví a sentir enojo y sin pensarlo bien decidí llamarle para terminarlo y que cada quien siguiera su camino, pensé que era la mejor decisión, pero… justo cuando iba a llamar, empezó a sonar una canción que Alfredo (mi novio) me había dedicado hace un año; Cuando empezó la canción obviamente me puse a cantarla y a llorar (lo cual me dio mucha pena, pero era inevitable), tuve sentimientos encontrados, entonces volví a pensar, pero ahora en cosas bonitas, en todo lo bueno de la relación, todos los momentos increíbles que hemos pasado juntos, todas las risas, la emoción que sentía cada vez que lo veía y lo mucho que me gustaba, de tanto pensar me acobardé en llamarle, así que no lo hice, preferí dejar pasar todo el día de hoy y que las cosas fluyeran, si el quería terminarme seria su decisión no la mía, procedí a tranquilizarme y a olvidar un poco ese rato amargo que había tenido.

Natalia me dijo que literal era una bipolar y que mejor le ayudara a hacer su tarea de derecho, me puse a leer sus artículos y a resumirlos, logre concentrarme y distraerme aun mas y justo cuando íbamos a terminar me llamó Alfredo pidiéndome disculpas.

Al final todo se solucionó, Natalia me pasó a dejar a mi casa y obviamente le di las gracias por escucharme y por estar siempre para mi.

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